jueves, 4 de noviembre de 2010

Abandoibarra

Paseando por Abandoibarra.
Vega de Abando ó de San Mamés.
Campa de Averly ó de los ingleses.

Una buena mañana a bordo de algún viejo patache, atracada en los muelles de la Campa de Averly, desembarcó el foot ball en Bilbao.

Aquel deporte cuyo léxico era total en inglés. Goalkeeper, back, half-back, forward, dribbling, linesman, referee, corner, free-kick, goal, offside, team, fault. Hasta bien poco se oía en San Mamés estas palabras, pero los mayores ya no nos acompañan y el relevo se ha castellanizado, por imperativo de los medios de comunicación. El football ahora es fútbol o balompié, y el deporte, un espectáculo de masas, de compras y ventas, y de retransmisiones televisivas.  

La campa de Averly, fue conocida por la “Campa de los Ingleses”, en ella estuvo el cementerio británico, con su famoso Paseo de los Siete Árboles, el campo de “tsinbo ibarra” donde jugaba el Acero. Se le ha conocido en la historia de Bilbao por la Vega de San Mames. Abandoibarra, ha sido puerto de descarga de mercancías, principalmente plataneras, de buques de pasajeros, estación de ferrocarril de mercancías y de viajeros, Puerto Franco, estación de contenedores, pista de aterrizaje del aviador Manuel Zubiaga, “Chabolismo”… El circo Krone, y su pasarela desde la Alameda de Mazarredo. Las barracas antes de las famosas de la avenida Jose Antonio, hoy dia Sabino Arana.
Por los años 50, los domingos a la mañana, EL “Estrellas de Cuba” jugaban al beisbol
Hoy día se va remodelando poco a poco. Ya no se abre el Puente de Deusto a  los barcos, que  no llegan hasta esos antiguos muelles.
La Ría, está en calma, nadie la surca, los remolcadores lo Ibaizabal, El Sixto y el Ferreto, son historia en el quehacer del atraque y desatraque de  los grandes barcos. Ni siquiera el Chimbito ni el Pil Pil.
Se entrenan los bateles de los clubs de remo de Lutxana y Deusto, y su armonía y belleza con la ría es perfecta.

Ahora siguen las obras de remodelación. Un día al año, con las regatas de Ingenieros y Universidad de Deusto, las hojas del Puente, durante un periodo llamado del Generalísimo, se abren al cielo sus hojas.

“El tigre”, esa escultura de Joaquín Lucarini, encargada por el arquitecto Pedro de Ispizua, como coronación de su edificio, está callado. Desde su altura domina la situación. Pero opina que esto ha cambiado mucho. No hay humos de las chimeneas de los barcos. La Carola, me acompaña, pero poco me dice. Ella está sin trabajo, eso sí muy pintada.

De la historia del Bilbao Marítimo, en aquellos ruidosos astilleros de Euskalduna, hay un majestuoso casco de hierro, donde se dan cita la opera, el teatro, el ballet, la zarzuela, las conferencias, las convenciones. Dicen que allá se reúne la cultura, y el buen comer.

Nos amplían el Parque. Ya no existe la estación de Renfe. Bordea el paseo un tranvía verde. Los árboles del Euskalduna son de mentiras, de hierro. El museo Marítimo nos cuenta un poco de nuestro pasado
Cuantos paseantes, deportistas teóricos con sandar y zapatillas de marca.
Más puentes cubren nuestra ría. El Euskalduna, El Arrupe, Zubí zuri...
El Gugenheim, sus fuentes, sus titanios, el perro de las flores,  el Puente de La Salve, La araña, El monumento a un socialista ilustre, las esculturas raras, pero dicen que modernas, ¡que de cosa tenemos que ver!

La torre de Iberdrola, La Plaza Euskadi, la Biblioteca de la Universidad de Deusto, el Paraninfo de la UPV, acompañan a los  Hoteles Meliá, Dominé y Miró, y a la Universidad de los jesuitas, la del Padre Bernaola, al Hermano Gárate, a la ribera de Botica Vieja, al Tigre, a los” noruegos” de Olabeaga, e incluso al viejo San Mamés, y a la Misericordia. Ya no anuncian las palomas mensajeras a los enfermos de Santa Marina, los goles del Athletic, ni suena la música de la banda de muchachos de esa institución. La Feria de Muestras nos abandonó a Ansio en Barakaldo, e incluso se llama Bilbao Exhibition Center, su lugar será en parte para en San Mames Berri, y para la UPV.

Abandoibarra. Seguirás teniendo enfrente a los de Deusto y a los Uribarri, los de Begoñaibarra, a esos  que un día les dijeron que ya eran de Bilbao.
J.L.L.



      

sábado, 16 de octubre de 2010

Bizkaia. Su pequeña historia pelotatzale.

A pesar de que Bilbao podría considerarse como la capital vasca de la pelota en el periodo que va desde la mitad del s. XIX hasta la mitad del XX, hoy en día carece de "su" frontón. Un hito fundamental en consolidación del moderno juego de la pelota fue la inauguración del frontón de Abando en 1885. En el decenio que va de los años 1877 y 1887, en plazas como las de Durango y Markina, se habían presenciado grandes partidos que reunían a numerosos espectadores. Eran desafíos previamente concertados. Se trataba de partidos esporádicos que no contaban con la regularidad suficiente. La mano y la pala se combinaban con la chistera y coexistían con ella. Se arreglan los frontones que se habían ido deteriorando; en 1879, el de Zabalbide, en Bilbao; en 1881, el de Durango y, en 1883, el de Markina. Indalecio Sarasqueta, “Txikito de Eibar", durangués afincado en Eibar, dominaba todas las especialidades y fue sin duda el número uno de su época. En 1876, con sólo dieciséis años, ganó al invencible cura "Laba" de Markina. En 1877 fue midiéndose con los mejores pelotaris de entonces: "Estudiante de Aulestia", Antonio el de Mendaro,...

En 1.884 se jugaba a blé a mano en Bizkaia. Sus practicantes eran el escribano Bascaran, los hermanos Pello de Markina, Bishimondo de Durango, y al Txikito de Deba, sin olvidar al cura Laba  también de Markina
El cura Joaquín Ordóñez, describe así la ciudad de Donostia en 1.871 “De las diversiones... la principal es la pelota así de pala y de mano...”

En 1.886, el 19 de septiembre, en el frontón de Durango se celebró un partido entre Elizegi y Azpiri (Tx. de Eibar), perdió éste haciendo solamente 35 tantos y estando desgraciadísimo y muy fatigado.

Entre los siglos XVIII y XIX los “bertsolaris “comienzan a dejarnos testimonio de algunos partidos de pelota.

 La mayoría de los juegos era el paume largo, a mano desnuda, o con protección de un pequeño y flexible guante en algunos casos. Este pequeño guante flexible se fue endureciendo poco a poco, formando una pequeña concavidad  y los más hábiles hacían resbalar la pelota (xirrist).



 En 1880 compite Txikito de Eibar, a cesta con rivales como "Zapaterito de Lekeitio". En 1891 irrumpe en el firmamento pelotístico Ángel Bilbao, “Txikito de Abando". Con sólo diez años viajó a la Argentina seleccionado como gran promesa por Txikito de Eibar. La concepción industrial del Frontón de Abando y el éxito económico y organizativo del Frontón Euskalduna (inaugurado en 1895, derribado en la guerra civil, reconstruido, y finalmente cerrado en 1957), ambos en Bilbao, convierten el espectáculo de la pelota en algo cualitativamente distinto. La pelota a mano se jugaba desde muy antiguo y en muchas plazas, pero para tener una referencia en el tiempo en cuanto a la organización sistemática de partidos de profesionales podemos remitirnos al verano de 1890 en el frontón La Amistad de Bilbao. Es época de los "Pastela", Acha, "Porros", Mugarza, Gómez, "Azpeiti", Mendaro. Posteriormente, Hilario Azkarate, que obtuvo seis títulos de campeón de España, los años 1960, 1961, 1962 (contra García Ariño I, 22-21), 1964 (contra García Ariño I, 22-14), 1965 y 1967. Jugó además otras tres finales en 1963, 1966 y 1968. Asimismo, el pelotari García Ariño I, finalista en cuatro ocasiones, obtuvo dos títulos en 1957 y 1963. Y otro pelotari, Gorostiza, ganó en 1977, siendo finalista en 1974. Hoy día, dentro de la temporada amateur, se tiene en el Torneo Ínter pueblos el obligado punto de referencia de la actividad pelotística de la provincia. Para el campeonato del Mundo sub-22 de frontón corto fueron seleccionados Eñaut Berasaluce (Berasaluce VII) y Oier Zearra (Zearra IV). El origen de la "moderna pala" podría centrarse en el desafío lanzado desde Navarra por los hermanos Eraso y recogido por Txikito de Abando y Goicoechea, ambos bilbainos. El primer cuadro de palistas lo compusieron, además de los citados, los Abadiano, Z. Unamuno, J. Altube, V. Cortázar, F. Menchaca, J, Iraurgui, L. Araquistain, A. Perea, Bildósola, Hnos. Aguirregomezkorta, N. Barrutia, B. Gárate y C. Solozabal. Desde casi siempre se ha considerado a Bilbao como santuario de la pala. A principio de siglo en el frontón Euskalduna y, décadas más tarde, en el frontón del Club Deportivo de Bilbao. Es de resaltar a Arsenio Merodio, "Txikito de Gallarta", pelotari de gran clase que pasó pronto a jugar entre los grandes de la época. Al lado de Begoñés III, de Chistu I o de Quintana, actuó en las canchas de todo el mundo durante 34 años. Fue uno de los palistas que llevaron a la especialidad a sus momentos más brillantes, y precursor de otros pelotaris, el navarro Manolo Iturri es el ejemplo más claro, que escribirían después de él páginas de oro en la historia de la pelota. Hicieron historia Bishimodu padre e hijo, Lapiko,Txikito de Eibar, Abadiano Mayor,Bernardino Cortazar,Abadiano Menor,Sarrionadia Mayor, Solozabal, Cantabria I, Perea I, Cristo, Mentxaka,Zarraga, La saga de los Amorebieta, Begoñes, Narru, Gallarta, Txistu,…
Cientos de pelotaris salieron de la comarca del Lea-Artibai, siendo considerado el frontón de Markina (que data de 1928), como "La Universidad de la pelota". También, de Durango (reinaugurado el frontón en 1955) y Gernika (frontón construido en 1963) salieron chicos dispuestos a debutar como profesionales, bien aquí o en el extranjero. En el estado de Florida (Estados Unidos), el frontón Biscayne se construyó en 1926. Hemos de recordar, los gloriosos años de 1960 cuando el frontón Ezkurdi durangués ofrecía a los aficionados hasta siete festivales semanales. En el Jai Alai de Gernika, se han disputado la primera (1991) y sexta edición (1996) del campeonato del Mundo de cesta punta profesional. Sería interminable la lista de pelotaris de cesta punta, pero en una primera época podríamos citar a los hermanos Erdoza, Irigoyen, Teodoro Guindas, Pistón, Guillermo, José Mª Ituarte, Salsamendi. Después, los Muguerza, Orbea I, Careaga hermanos, Laka, Bengoa, Ondarrés, Egurbide I, Guarita, Alex Solozabal, Elejabarrieta I, Goyogana, Chimela, Asís, Churruca... Y finalmente los más actuales Txikito de Bolibar, Uriarte, Arrasate, Elorduy, Sarria, Beaskoechea, Remetería (campeón del mundo 1991 y 1992), unos ya retirados, otros viviendo sus últimos años deportivos, y otros jóvenes como A. Arriaga que destacan en los frontones americano.

Los peotaris miticos bizkainos

Recordando a los pelotaris míticos de BIzkaia

Durante el primer cuarto del siglo XX, los verdaderos héroes del deporte en Bizkaia levantaban pasiones y animaban apuestas de cientos de duros
La afición de los bizkainos por el juego de la pelota es incuestionable. No ha habido anteiglesia, no existe pueblo que se precie sin un frontón. Incluso Bilbao se rindió al que hace un siglo, sin duda alguna, era el deporte de las pasiones y de las masas, con sus estrellas indiscutibles, sus héroes y sus canallas. La villa contó, desde muy pronto, con recintos míticos como el de San Francisco, el Salón Olimpia o el Iparralde. Este último llegó a albergar campeonatos de aficionados que gozaron de gran renombre. Pero, sin duda alguna, el frontón que congregó a los mejores pelotaris del momento, el lugar en el que se pudo disfrutar de veladas de gloria inolvidables fue el Euskalduna, la catedral de la pelota. Construido en 1894 según proyecto del arquitecto Alfredo Acebal, estuvo instalado entre las calles Bertendona, Alameda de Urquijo y Hurtado de Amézaga. Fue tanta su importancia que sus cuatro paredes dieron para mucho más que citas deportivas. Allí resonaron las voces de la política y de la historia, personificadas en figuras como Facundo Perezagua, Indalecio Prieto, José Antonio Aguirre...

Cuentan los entendidos que la primera estrella vizcaína del frontón fue un pelotari conocido con el sobrenombre de 'Estudiante'. Era de Markina y destacaba, sobre todo, por su seguridad y fortaleza para mantener al contrincante al fondo de la cancha. Era como si le atemorizase con sus impresionantes boleas. Aunque, muy posiblemente, a juzgar por las afirmaciones de cronistas expertos, haya que considerar como el primer campeón manista de la provincia a Bernardo Gárate, 'Cantabria'. Nacido en Ermua en 1883, perdió la utilidad de su brazo izquierdo a consecuencia de una caída. Sin embargo, esto no fue óbice para que continuara la práctica de la pelota. Todo lo contrario. «Poseía una resistencia de titán y un temperamento combativo», se afirma en 'Los últimos cien años de la pelota vizcaína'. Tenía el atrevimiento necesario para no acobardarse ante nada. Incluso alternaba saques largos y cruzados con otros cortos, pero igual de efectivos. Sus dejadas eran increíbles. Los aficionados afirmaban que, pese a su aspecto grandote, desgarbado y torpón, su habilidad era fabulosa. Es más, llegó a crear una técnica propia conocida como el 'besagaiñ' y la dejada de derecha 'a la punta', mortal de necesidad para sus contrarios. «Otra virtud que adornaba a Cantabria -recuerda Eguia- fue su fuerza para sprintar en busca de las dejadas de sus adversarios, a pesar de su poco garbosa y espectacular facha». No contento con eso, 'Cantabria' también se animó a jugar a pala. De hecho, se hicieron famosos sus desafíos con Juanito Guisasola, 'Begoñés I'. Fue el campeón indiscutible de pelota a mano hasta 1912, año en el que cayó -por 25 a 11- ante el poderío de Valentín Castellanos Ziarreta, conocido como 'Zapaterito de Lekeitio'. Tras la derrota, Bernardo Gárate se retiró de los frontones para siempre.

Zapaterito de Lekeitio

Como un bailarín.
'Zapaterito de Lekeitio' nació en 1889. A los 17 años debutó en Markina y, cinco más tarde, ya era campeón. Al contrario que 'Cantabria', Valentín Castellanos destacaba por su agilidad con las piernas, su cintura y, sin que sirva de odiosa comparación, su facilidad para manejar ambas manos. Era tan elegante en el juego que, ante él, no se sabía qué era lo preferible, si la belleza de sus movimientos o la eficacia contundente de su juego. Tres fueron los momentos clave de su trayectoria, que se resumen en las victorias obtenidas en solitario ante las parejas formadas por Rana de Murillo y Faustino Galileo, riojanos; Modesto Larrañaga y Urcelay padre,  Mallabia I y Baltasar. Esta última se logró en 1912 y tuvo lugar en el frontón municipal de Elgoibar. El tanteo fue de los que hacen historia: 22 a 11 para el de Lekeitio. Ese mismo año le quitó el título a 'Cantabria' y se convirtió en el campeón indiscutible. Tanta elegancia desplegaba Valentín Castellanos en la cancha que, según Eguia, parte de sus movimientos podían muy bien asemejarse a figuras de ballet. No en vano afirmaba que «Zapaterito fue el pelotari más elegante de su época. De ahí que algunos le hayan denominado el 'Petronio de la Pelota'». Su carrera terminó en 1918. Ese año, sin jugar, cedió el título al guipuzcoano Juan Bautista Azkarate, 'Mondragonés', al que, por cierto, ya había derrotado en 1913 con un contundente 22 a 3.
Una de las figuras más importantes para la historia de la pelota en Bizkaia fue Mateo Sainz de la Maza. Nacido en Cantabria, llegó a Gernika en 1922 y desarrolló una labor de entrega total al deporte del frontón. Se convirtió en el auténtico iniciador de lo que, más tarde, se daría a conocer como 'escuela guerniquesa'. Fue el intendente del frontón de la villa foral de 1923 a 1936. En aquella cancha, gracias a su hábil gestión y a una política salarial justa y razonable, llegaron a jugar los mejores pelotaris del momento. 'Mondragonés' -era el que más ganaba, pues llegó a cobrar «treinta y dos duros los días de labor y treinta y cinco los días de fiesta»-, los hermanos Echave, Ulacia, Altuna, Zabala, Chapasta... hasta el mítico 'Atano III'. A este soberbio jugador le llegó a pagar «cinco mil y pico pesetas, una tercera parte de lo que el campeonísimo llegaría a cobrar en Francia». Por desgracia, aquel equilibrio salarial se vino abajo a raíz del campeonato organizado por el Excelsior. Se dispararon los sueldos y, claro, los pelotaris se fueron adonde ofrecían más duros.

Otra figura indiscutible del frontón en aquel primer cuarto del siglo XX fue Pablo Elguezabal,
'Kirru'.
Nació en Cuba en 1908, aunque llegó a Gernika con 5 años. De hecho, él se consideraba guerniqués de pura cepa. A los 15 debutó como profesional y tres años después ya jugaba con los más grandes. Tenía una planta increíble. Anchas espaldas y una presencia casi de película. Su principal habilidad en la cancha era el saque, fuerte y potente. Una de sus mayores gestas fue ganar, en solitario y en el frontón de Bilbao, a los hermanos Echaniz por un ajustado 22 a 20. Auténtico partido de infarto.

El precursor de los Begoñes

.
Juan Guisasola.
Pelotari palista, nacido en Bilbao el 5-7-1890. Al igual que sus hermanos Miguel, Rafael e Higinio, fue instruido en el juego, en el frontón de Zabalbide, por su padre Antón y por su abuelo Gabriel Mata. Los Begoñeses fueron los primeros palistas propia y exclusivamente dedicados como profesionales a esta actividad. Juanito debuta a los quince años en el Euskalduna con Goicoechea, contra Menchaca y Altube. Demuestra en el juego mucha muñeca (como todos los Begoñeses), un gran dominio de pala y un nuevo sentido del juego. Siguiendo las inspiraciones y el sentido artístico de su padre, descubrió cosas tan lejos de la creencia y de la técnica primitiva, como la colocación del tiro de pelota, la utilización a todo juego del "sotamano", cuya busca era fundamental, contradiciendo el concepto que de esta jugada se tenía, relegándola a pura y apurada defensa. Concibió la posibilidad de devolver rebotes, cosa hasta entonces tenida fuera de posibilidad. Se fijó también en detalles inadvertidos hasta entonces: la valoración especifica de la pelota, la disposición del mismo instrumento, modificando y estilizando la forma de las primeras palas y compensando su distribución de pesos. Juanito jugaba también a remonte en el Jai Alai de San Sebastián. A los quince días de debutar riñó su primer encuentro individual contra Abadiano mayor, y más tarde contra Txikito de Abando y Cantabria (contra este último conquistó el campeonato). En Logroño jugó a pala un mano a mano contra Pequeño de Elgoibar. A remonte también jugó un desafío contra Errezábal. Ganó en el Euskalduna y perdió en San Sebastián. Fue el primero que instauró esta especialidad en el Euskalduna, en un partido que jugó con Pasieguito contra Tacolo y Mardura. Sus mejores tiempos fueron los años 1908 a 1912. Cuando vinieron a la cancha sus hermanos Miguel y Rafael, constituyeron multitud de veces parejas imbatibles, incluso contra tríos.

Pelotaris miticos bizkainos

Pelotaris míticos de Bizkaia.
Estudiante. Cantabria. Zapaterito de Lekeitio. Begoñes.
Gernika con Mateo Sainz de la Maza y Kirru.

Durante el primer cuarto del siglo XX, los verdaderos héroes del deporte en Bizkaia levantaban pasiones y animaban apuestas de cientos de duros
La afición de los bizkaínos por el juego de la pelota es incuestionable. No ha habido anteiglesia, no existe pueblo que se precie sin un frontón. Incluso Bilbao se rindió al que hace un siglo, sin duda alguna, era el deporte de las pasiones y de las masas, con sus estrellas indiscutibles, sus héroes y sus canallas. La villa contó, desde muy pronto, con recintos míticos como el de San Francisco, el Salón Olimpia o el Iparralde. Este último llegó a albergar campeonatos de aficionados que gozaron de gran renombre. Pero, sin duda alguna, el frontón que congregó a los mejores pelotaris del momento, el lugar en el que se pudo disfrutar de veladas de gloria inolvidables fue el Euskalduna, la catedral de la pelota. Construido en 1894 según proyecto del arquitecto Alfredo Acebal, estuvo instalado entre las calles Bertendona, Alameda de Urquijo y Hurtado de Amézaga. Fue tanta su importancia que sus cuatro paredes dieron para mucho más que citas deportivas. Allí resonaron las voces de la política y de la historia, personificadas en figuras como Facundo Perezagua, Indalecio Prieto, José Antonio Aguirre...

Cuentan los entendidos que la primera estrella vizcaína del frontón fue un pelotari conocido con el sobrenombre de 'Estudiante'. Era de Markina y destacaba, sobre todo, por su seguridad y fortaleza para mantener al contrincante al fondo de la cancha. Era como si le atemorizase con sus impresionantes boleas. Aunque, muy posiblemente, a juzgar por las afirmaciones de cronistas expertos, haya que considerar como el primer campeón manista de la provincia a Bernardo Gárate, 'Cantabria'. Nacido en Ermua en 1883, perdió la utilidad de su brazo izquierdo a consecuencia de una caída. Sin embargo, esto no fue óbice para que continuara la práctica de la pelota. Todo lo contrario. «Poseía una resistencia de titán y un temperamento combativo», se afirma en 'Los últimos cien años de la pelota vizcaína'. Tenía el atrevimiento necesario para no acobardarse ante nada. Incluso alternaba saques largos y cruzados con otros cortos, pero igual de efectivos. Sus dejadas eran increíbles. Los aficionados afirmaban que, pese a su aspecto grandote, desgarbado y torpón, su habilidad era fabulosa. Es más, llegó a crear una técnica propia conocida como el 'besagaiñ' y la dejada de derecha 'a la punta', mortal de necesidad para sus contrarios. «Otra virtud que adornaba a Cantabria -recuerda Eguia- fue su fuerza para sprintar en busca de las dejadas de sus adversarios, a pesar de su poco garbosa y espectacular facha». No contento con eso, 'Cantabria' también se animó a jugar a pala. De hecho, se hicieron famosos sus desafíos con Juanito Guisasola, 'Begoñés I'. Fue el campeón indiscutible de pelota a mano hasta 1912, año en el que cayó -por 25 a 11- ante el poderío de Valentín Castellanos Ziarreta, conocido como 'Zapaterito de Lekeitio'. Tras la derrota, Bernardo Gárate se retiró de los frontones para siempre.



El precursor de los Begoñes.
Juan Guisasola.
Pelotari palista, nacido en Bilbao el 5-7-1890. Al igual que sus hermanos Miguel, Rafael e Higinio, fue instruido en el juego, en el frontón de Zabalbide, por su padre Antón y por su abuelo Gabriel Mata. Los Begoñeses fueron los primeros palistas propia y exclusivamente dedicados como profesionales a esta actividad. Juanito debuta a los quince años en el Euskalduna con Goicoechea, contra Menchaca y Altube. Demuestra en el juego mucha muñeca (como todos los Begoñeses), un gran dominio de pala y un nuevo sentido del juego. Siguiendo las inspiraciones y el sentido artístico de su padre, descubrió cosas tan lejos de la creencia y de la técnica primitiva, como la colocación del tiro de pelota, la utilización a todo juego del "sotamano", cuya busca era fundamental, contradiciendo el concepto que de esta jugada se tenía, relegándola a pura y apurada defensa. Concibió la posibilidad de devolver rebotes, cosa hasta entonces tenida fuera de posibilidad. Se fijó también en detalles inadvertidos hasta entonces: la valoración especifica de la pelota, la disposición del mismo instrumento, modificando y estilizando la forma de las primeras palas y compensando su distribución de pesos. Juanito jugaba también a remonte en el Jai Alai de San Sebastián. A los quince días de debutar riñó su primer encuentro individual contra Abadiano mayor, y más tarde contra Txikito de Abando y Cantabria (contra este último conquistó el campeonato). En Logroño jugó a pala un mano a mano contra Pequeño de Elgóibar. A remonte también jugó un desafío contra Errezábal. Ganó en el Euskalduna y perdió en San Sebastián. Fue el primero que instauró esta especialidad en el Euskalduna, en un partido que jugó con Pasieguito contra Tacolo y Mardura. Sus mejores tiempos fueron los años 1908 a 1912. Cuando vinieron a la cancha sus hermanos Miguel y Rafael, constituyeron multitud de veces parejas imbatibles, incluso contra tríos.

Como un bailarín
'Zapaterito de Lekeitio' nació en 1889. A los 17 años debutó en Markina y, cinco más tarde, ya era campeón. Al contrario que 'Cantabria', Valentín Castellanos destacaba por su agilidad con las piernas, su cintura y, sin que sirva de odiosa comparación, su facilidad para manejar ambas manos. Era tan elegante en el juego que, ante él, no se sabía qué era lo preferible, si la belleza de sus movimientos o la eficacia contundente de su juego. Tres fueron los momentos clave de su trayectoria, que se resumen en las victorias obtenidas en solitario ante las parejas formadas por Rana de Murillo y Faustino Galileo, riojanos; Modesto Larrañaga y Urcelay padre,  Mallabia I y Baltasar. Esta última se logró en 1912 y tuvo lugar en el frontón municipal de Elgoibar. El tanteo fue de los que hacen historia: 22 a 11 para el de Lekeitio. Ese mismo año le quitó el título a 'Cantabria' y se convirtió en el campeón indiscutible. Tanta elegancia desplegaba Valentín Castellanos en la cancha que, según Eguia, parte de sus movimientos podían muy bien asemejarse a figuras de ballet. No en vano afirmaba que «Zapaterito fue el pelotari más elegante de su época. De ahí que algunos le hayan denominado el 'Petronio de la Pelota'». Su carrera terminó en 1918. Ese año, sin jugar, cedió el título al guipuzcoano Juan Bautista Azkárate, 'Mondragonés', al que, por cierto, ya había derrotado en 1913 con un contundente 22 a 3.
Una de las figuras más importantes para la historia de la pelota en Bizkaia fue Mateo Sainz de la Maza. Nacido en Cantabria, llegó a Gernika en 1922 y desarrolló una labor de entrega total al deporte del frontón. Se convirtió en el auténtico iniciador de lo que, más tarde, se daría a conocer como 'escuela guerniquesa'. Fue el intendente del frontón de la villa foral de 1923 a 1936. En aquella cancha, gracias a su hábil gestión y a una política salarial justa y razonable, llegaron a jugar los mejores pelotaris del momento. 'Mondragonés' -era el que más ganaba, pues llegó a cobrar «treinta y dos duros los días de labor y treinta y cinco los días de fiesta»-, los hermanos Echave, Ulacia, Altuna, Zabala, Chapasta... hasta el mítico 'Atano III'. A este soberbio jugador le llegó a pagar «cinco mil y pico pesetas, una tercera parte de lo que el campeonísimo llegaría a cobrar en Francia». Por desgracia, aquel equilibrio salarial se vino abajo a raíz del campeonato organizado por el Excelsior. Se dispararon los sueldos y, claro, los pelotaris se fueron adonde ofrecían más duros.

Otra figura indiscutible del frontón en aquel primer cuarto del siglo XX fue Pablo Elguezabal,
'Kirru'.
Nació en Cuba en 1908, aunque llegó a Gernika con 5 años. De hecho, él se consideraba guerniqués de pura cepa. A los 15 debutó como profesional y tres años después ya jugaba con los más grandes. Tenía una planta increíble. Anchas espaldas y una presencia casi de película. Su principal habilidad en la cancha era el saque, fuerte y potente. Una de sus mayores gestas fue ganar, en solitario y en el frontón de Bilbao, a los hermanos Echaniz por un ajustado 22 a 20. Auténtico partido de infarto.
(Deia).
Agregado a La Pelota en Bizkaia

Navarrete

En la larga historia de los grandes puntistas, hay que destacar en una época a Nicolás Rincón Maguregi “NAVARRETE”
 Que empezó jugando de delantero a la edad de 15 años, debutó en Bilbao, en el Frontón Euskalduna, era el año de 1901, luego se fue a jugar a Barcelona, en el Frontón Condal, ubicado en las calles de Rosellón y Balmes, posteriormente jugó en Madrid en el Frontón Central, ubicado en la "Plaza del Carmen".
Luego en 1903 lo contrataron para jugar en la Habana en el "Frontón Jai-Alai". Cuando el intendente era Rufino Osorno. Nacido en Eibar, como era muy malo de delantero, se cambio a zaguero y vaya sorpresa empezó a ganar todos los partidos.
Tenía una gran seguridad y ciencia. Colocaba la pelota donde quería y como quería, hasta el punto de que bien podía impulsar la pelota hacia un blanco situado en el frontis para desde él, buscar otro blanco en la cancha Fue una de las figuras más relevantes, compartiendo fama con los Isidoro, Arnedillo, Joseíto, Petit Pasiego...
Enjuiciando su clase un cronista de La Habana reconocía: “Urtxalle, Markina, Eibar superan a Navarrete”. ¿Si? Pues entonces confieso que esos no fueron hombres sino seres sobrenaturales. Jugar mejor que Navarrete, es casi como hallar un escalón  más al último que tiene la escala de la gloria.
El gran Guillermo le consideró “el mejor zaguero de todas las épocas”
Colocaba la pelota donde quería y como quería, hasta el punto que podía impulsar la pelota hacia un blanco situado en el frontis, para desde él, buscar otro blanco en la cancha